Verificación de fuente
¿San Galgano clavó la espada en la roca?
No — y la diferencia no es un detalle. Las fuentes primarias son la inquisitio de agosto de 1185, es decir las veinte deposiciones recogidas en Montesiepi cuatro años después de su muerte, y las biografías más antiguas: todas dicen que Galgano plantó la espada in terram, en la tierra, a modo de cruz. La roca aparece más tarde. Es una resemantización, y precisamente esa piedra es el elemento sobre el que se sostiene el vínculo entre Galgano y la espada del rey Arturo. Sin ella el vínculo cae, y con él caen los dos puntales que suelen sostenerlo: la etimología Galgano → Galvano, que ningún filólogo sostiene (Gwalchmei galés contra Galganus latino), y la identificación de Guillermo de Malavalle con Guillermo X de Aquitania, insostenible porque este último murió en 1137 en Compostela — invención hagiográfica de los siglos XVII y XVIII ya rechazada por Baronio y por los bolandistas. Hay luego una asimetría que por sí sola debería bastar: Arturo extrae, Galgano clava. Uno recibe un poder, el otro renuncia a él. La monografía más reciente sobre el motivo — Francesco Marzella, Excalibur, Salerno 2022, con prefacio de Franco Cardini — localiza en otro lugar la fuente del Merlin de Robert de Boron: en el báculo que el obispo Wulfstano de Worcester clava en la losa sepulcral de Eduardo el Confesor, y que nadie logra extraer salvo él.
La entrada
Esta verificación está también al pie de la entrada de La espada de San Galgano, donde el hecho se cuenta en su contexto en lugar de en forma de pregunta.