El Familiar
Argentina
Santa Ana, suroeste de Tucumán, y sus colonias; se nombran además Aguilares, Yerba Buena, Santa Lucía, Famaillá, y los ingenios La Esperanza, Ledesma y San Martín del Tabacal en Jujuy y Salta
El Familiar — no es un monstruo del monte: es un dispositivo de la relación laboral.

- Variantes y nombres
- el Familiar, el perro Familiar; identificado con el diablo y, en el vocabulario andino, con Supay (quechua)
- Qué se cuenta
- No es un monstruo del monte: es un dispositivo de la relación laboral. Un perro negro —a veces víbora, a veces figura humana— que el dueño del ingenio mantiene por pacto con el diablo: a cambio de dinero y prosperidad, el Familiar se lleva obreros, que desaparecen, y se dice que se alimenta de su sangre. Lo que lo define, y que ninguna otra ficha del atlas tiene, es que el pacto se atribuye a una persona histórica y nombrable —en Santa Ana, al fundador del ingenio— y que la criatura explica la muerte en el trabajo.
- Para qué servíalectura del autor
- Decir la muerte en la fábrica. Donde la desaparición de un peón no tiene ni acta ni responsable, el Familiar suministra ambos: un nombre, un contrato, una causa. Es una contabilidad de la sangre que corre en paralelo a la del azúcar.
- Dónde está atestiguado
- Karina Gabriela Ciolli, «Los ladridos de El Familiar. Configuración simbólica de las relaciones de poder en un pueblo del sur tucumano», Runa (Instituto de Ciencias Antropológicas, FFyL-UBA), vol. 42, n.º 2, 2021, pp. 175-192, DOI 10.34096/runa.v42i2.8007. Trabajo de campo en Santa Ana entre 2015 y 2018, más de cuarenta entrevistas abiertas y en profundidad además de observación; los testimonios se citan con mes y año —agosto de 2016, agosto de 2017, diciembre de 2017— y con los nombres de los informantes sustituidos por seudónimos, cosa que hay que declarar. Detrás, una cadena que se remonta a 1973: M. E. Valentié, El Familiar, UNT, 1973; E. Rosenzvaig, Historia social de Tucumán y del azúcar, II, UNT, 1986; B. R. Montevechio, El Familiar. Un mito del norte argentino, GEPMAL, 1990; A. Isla, en Estudios Atacameños 19, 2000, pp. 135-155.
- Atención
- Es la primera ficha argentina del atlas, y el hueco que cierra era el más grave: Argentina, Chile, Colombia, Bolivia y Uruguay estaban a cero. La cautela aquí no tiene que ver con un novelista decimonónico sino con que la bibliografía es interpretativa antes que descriptiva: Valentié, Rosenzvaig, Isla y otros leen el Familiar como terror de clase, canibalismo del capital, sacrificio. Son lecturas fuertes y quizá acertadas, pero aquí se mantiene separado lo que dicen los informantes de lo que la antropología hace con ello. Hay que descartar: la cifra de obreros desaparecidos; las dos tesis especulares, «leyenda inventada por los sindicatos» y «leyenda inventada por los patrones para disciplinar a los peones», que solo he visto afirmadas; y la fecha de origen, situada invariablemente «a fines del siglo XIX con la llegada de los ingenios» sin documento.
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