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A — documentado

Boitatá

Brasil
Rio Grande do Sul, campo abierto y las Missões; una segunda área en Paraná, donde la forma «baetatá» designa una bola de fuego y no una serpiente

Boitatá — lo que lo define no es «serpiente de fuego»: es el nexo con los ojos de los muertos.

Una llanura herbosa de noche: una franja de luz baja, amarilla y azulada, corre entre los tallos secos sin doblarlos ni quemarlos. La hierba de alrededor queda intacta. Ningún animal, ninguna cabeza, ningún cuerpo reconocible.
Variantes y nombres
tupí mboi (serpiente) + tatá (fuego); formas atestiguadas M'Boi-Tátá (1913), boitatá, baetatá, baitatá. Aguilera propone una etimología alternativa desde ma'e «cosa» + ta'ta «fuego», con boi- por etimología popular
Qué se cuenta
Lo que lo define no es «serpiente de fuego»: es el nexo con los ojos de los muertos. En el texto de 1913 la serpiente devora los ojos de los animales y de los hombres muertos por el diluvio y se vuelve luz —«é um fogo amarelo e azulado, que não queima a macega seca», un fuego que no quema la hierba seca—. Es esto lo que lo separa tanto del fuego fatuo europeo como de la Cobra Grande amazónica, que es masa y agua y no luz.
Para qué servíalectura del autor
Dar forma y causa a la luz que cruza el campo de noche, y atarla a una culpa: los ojos comidos. La versión escolar de la serpiente que protege el bosque de los incendiarios es reciente y no aparece en ninguna de las fuentes antiguas.
Dónde está atestiguado
La versión que todos repiten es J. Simões Lopes Neto, «A M'Boi-Tátá», en Lendas do sul, Pelotas, Echenique & C., 1913. Pero existe una impresión anterior y no suya, y es la que sostiene la ficha: José Bernardino dos Santos, «Boitatá, lenda rio-grandense», Revista Mensal da Sociedade do Partenon Literário, n.º 3, 1869, pp. 13-17, señalada y analizada por Henrique Perin, Revista do IHGRGS n.º 168, 2025. Datación léxica: baetatá 1706, boitatá 1872 (Cunha 1994, en Vanderci de Andrade Aguilera, «O baetatá existe realmente?», en Latin American Narratives and Cultural Identity, Nueva York, Peter Lang, 2004, pp. 201-216).
Atención
Aquí el autor no inventó: reescribió. La nota que encabeza el volumen de 1913 declara que a las leyendas se les dio «forma expositiva», y el libro está dedicado a literatos dentro de un proyecto regionalista gaúcho. La diferencia con el Negrinho do Pastoreio está toda aquí: para el Boitatá existe una impresión anterior y de otra mano, para el Negrinho no la he encontrado. Hay que descartar: que Anchieta en 1560 describa «el Boitatá» —el nombre en el pasaje citado es baetatá, el pasaje nos llega a través de Cascudo y Aguilera sostiene que son dos seres distintos—, que sea «el mito brasileño más antiguo», y la función ecológica de guardián del bosque, que no está en ninguna fuente antigua.

El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.

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