Mula sem cabeça
Brasil
Minas Gerais y el Brasil rural del interior, con el valle del São Francisco (Januária) como punto de recogida más antiguo y fechado; la creencia está registrada también en Cuiabá, en São Paulo y en Rio Grande do Sul, y el origen ibérico, portugués o español, es hipótesis de estudiosos, no atestiguación
Mula sem cabeça — la mujer que ha tenido a un sacerdote por amante, condenada a correr las noches del jueves al viernes como una mula sin cabeza que sin embargo relincha, con un bocado de hierro en la boca

- Variantes y nombres
- Portugués mula-sem-cabeça, «mula sin cabeza». Cascudo registra como sinónimos Burrinha-de-padre y simplemente Burrinha, y recoge la frase de uso anda correndo uma burrinha, que «todos los sertanejos entienden». En la misma entrada remite a Cavalo-sem-Cabeça y a Burrinha: Amadeu Amaral, en el Dialeto Caipira, anota que en São Paulo el cavalo-sem-cabeça se llama también mula-sem-cabeça, mientras que en otros registros el caballo es el sacerdote perjuro y la mula su mujer.
Los cognados hispanoamericanos los enumera Cascudo mismo: Mula Ánima, Alma Mula, Mula sin Cabeza, Mujer Mula, Mala Mula entre México y Argentina, y Malora en México; Efraín Morote Best, en su monografía peruana de 1952, da la misma serie con el añadido de Mulánima y de Matera para México, y atribuye a la creencia «un fondo español».
Sobre por qué precisamente una mula no hay etimología que reconstruir, sino un argumento documental que Cascudo toma de Gustavo Barroso: la mula era la cabalgadura reservada a los prelados, y Barroso cita fórmulas de la documentación del siglo XII — mulam corporis mei… meam mulam, in qua ego ambulo — mientras el caballo quedaba enjaezado para la batalla. Cascudo recuerda también a Alexandre Herculano, que hace decir a Leonor Teles: «Aqui só tens a mula do teu corpo para seguires jornada». - Qué se cuenta
- En las fuentes es el castigo de la concubina de un sacerdote. Cascudo la define como «a forma que toma a concubina do sacerdote»: en la noche del jueves al viernes la mujer se vuelve un animal fuerte, «de identificación controvertida en la tradición oral», y galopa asustando a quien encuentra. Lanza chispas de fuego por las narices y por la boca, tiene los cascos como herrados, y el galope y el chirrido del relincho se oyen desde lejos; a veces solloza como una criatura humana. La llaman sin cabeza, pero los relinchos siguen siendo inevitables. En la boca lleva un bocado de hierro: el encanto cae si alguien tiene el valor de arrancárselo de la cabeza, y entonces ella reaparece desnuda, llorando arrepentida, y no vuelve a ser mula mientras quien la ha descubierto habite en la misma parroquia. Corre siete parroquias por noche, y en ciertos estados basta con hacerla sangrar, aunque sea solo con la punta de un alfiler. En la versión paulista recogida por Alceu Maynard Araújo corre hasta el tercer canto del gallo y vuelve al alba cubierta de moratones, con la boca espumosa ribeteada de sangre por los mordiscos al freno.
- Para qué servíalectura del autor
- El castigo cae sobre la mujer, no sobre el clérigo, y quien lo administra es el clérigo mismo: para que su manceba no se convierta en burrinha, el amante debe maldecirla siete veces antes de celebrar la misa, y Manuel Ambrósio da un número de veces mucho más alto. Es un dispositivo doble. Mantiene bajo control la sexualidad femenina en un país de parroquias aisladas, donde «mulher de padre» era insulto corriente — en 1898 se grita en la Cámara de Diputados brasileña, entre risas — y a la vez vigila al clero rural: la mula que corre de noche dice al pueblo que el sacerdote no es casto. En masculino, en las mismas recopilaciones, el cavalo-sem-cabeça es el sacerdote que ha olvidado el juramento de castidad.
- Dónde está atestiguado
- La primera atestiguación impresa que he podido leer por entero es literaria y mineira: Bernardo Guimarães, «A orgia dos duendes», en Poesias, Rio de Janeiro, B. L. Garnier, 1865, pp. 269-283. En el aquelarre la mula-sem-cabeça entra en la ronda rebuznando y la compañía la saluda «Viva, viva a Sra. condessa!»; luego canta su estrofa: amaba a un obispo, el marido celoso mató al obispo, ella despedazó al marido y se lo comió a bocados, y acabó decapitada en el tajo por el verdugo. Siguen las citas de uso: França Júnior, Folhetins, 1878, p. 83, junto al saci; Sílvio Romero, en la Revista Brazileira de 1879, p. 202, enumera entre las creencias del sertanejo «a mula sem cabeça e a mãi d'agua, animaes encantados»; Mello Moraes, Os ciganos no Brazil, 1886, p. 56, escribe que «ao portuguez devemos o Lobis-homem, a Mula-sem-cabeça, o Pesadelo». Las recopilaciones regionales citadas por los folcloristas son Manuel Ambrósio, Brasil interior. Palestras populares — folk-lore das margens do S. Francisco, Januária (Minas), 1912; Daniel Gouveia, Folclore brasileiro, Rio de Janeiro, 1926; J. Simões Lopes Neto para el Sur; Gustavo Barroso, Sertão e o Mundo; Alceu Maynard Araújo, Documentário folclórico paulista, 1952. La entrada canónica es Luís da Câmara Cascudo, Dicionário do folclore brasileiro, 1954, que remite a su Geografia dos mitos brasileiros, José Olympio, 1947.
- Atención
- Grado B. La primera atestiguación fechada la he leído por entero, en la transcripción scan-backed de la edición Garnier 1865 en Wikisource, y la entrada de Cascudo la he leído palabra por palabra en el OCR íntegro de la edición de 1988 depositada en archive.org. Pero las recopilaciones regionales que Cascudo cita — Manuel Ambrósio 1912, Daniel Gouveia 1926, Simões Lopes Neto, Gustavo Barroso, y Alceu Maynard Araújo 1952 — las conozco solo a través de él y, para Ambrósio, a través de la ficha del Arquivo Público Mineiro; la Geografia dos mitos brasileiros no la he abierto; Romero 1879 y Mello Moraes 1886 los he visto como fragmentos de la página escaneada en Google Books, no en el volumen.
No se sostiene el fuego del cuello. En Cascudo las chispas salen «pelas narinas e pela boca»; la llama en lugar de la cabeza, que hoy se repite como si fuera el rasgo distintivo, viene de sitios divulgativos y de álbumes ilustrados, no de las recopilaciones. No se sostiene «llamarla por su nombre»: en las fuentes se arranca el bocado de hierro, o se hace sangre con un alfiler, y la maldición preventiva le corresponde al sacerdote. No se sostiene el origen indígena o tupí, que circula en las listas escolares de «lendas indígenas»: el nombre es portugués, la figura corre por toda la América hispana, y ya en 1886 un etnógrafo brasileño la daba por herencia portuguesa. Tampoco se sostiene la ecuación con el lobisomem: Cascudo dice que el procedimiento de desencanto es idéntico, no que la figura sea la misma. Y en Portugal, donde la raíz debería estar, no he encontrado ninguna atestiguación impresa del siglo XIX del nombre: la derivación ibérica sigue siendo hipótesis de los estudiosos.
El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.