Boto cor-de-rosa
Brasil
Medio y bajo Amazonas, comunidades ribeirinhas; núcleo documental en Tefé y en la reserva Mamirauá
Boto cor-de-rosa — en las fiestas de pueblo aparece un joven elegantísimo vestido de blanco que no se quita nunca el sombrero — porque debajo está el espiráculo.

- Variantes y nombres
- boto, boto cor-de-rosa, boto-vermelho: el delfín de río Inia geoffrensis, que no hay que confundir con el tucuxi (Sotalia fluviatilis), especie distinta. En el relato es un encantado, y el mundo bajo el río es el Encante
- Qué se cuenta
- En las fiestas de pueblo aparece un joven elegantísimo vestido de blanco que no se quita nunca el sombrero — porque debajo está el espiráculo. Baila toda la noche, seduce, lleva a la mujer al río y desaparece antes del alba. De ahí la costumbre de pedir al desconocido que se descubra la cabeza. La forma más antigua es bastante más dura: el encantado no corteja, rapta; se lleva a la persona al Encante y no la devuelve, y quien es tocado por él enferma, delira, se consume, y hace falta el pajé para recuperarla. La galantería es la versión tardía y festiva.
- Para qué servíalectura del autor
- Atribuir una paternidad no imputable a ningún hombre del pueblo, protegiendo a la vez a la mujer, al niño y la paz social; sostener un tabú alimentario que de hecho preservaba al animal; dar forma al peligro del río y de la enfermedad repentina.
- Dónde está atestiguado
- Ninguna atestiguación colonial del boto seductor: la línea documental es del siglo XIX. Henry Walter Bates, The Naturalist on the River Amazons, 1863, registra creencias sobre el boto, incluidas formas femeninas; Barbosa Rodrigues, Poranduba Amazonense, 1890, recoge el corpus en nheengatu; luego Câmara Cascudo, 1947 y 1954. El estudio académico de referencia es Candace Slater, Dance of the Dolphin, University of Chicago Press, 1994. El proyecto de la Universidade Federal do Pará sobre el imaginario amazónico ha registrado más de cinco mil trescientas narraciones en Pará: en una muestra del medio y bajo Amazonas, un tercio de las historias recogidas se refiere a botos.
- Atención
- Grado A para el animal y para el registro del siglo XX, que es de primer orden; la profundidad histórica de la narrativa es en cambio más frágil, y no tiene atestiguaciones anteriores al siglo XIX — el traje blanco, el sombrero y la fiesta de junio son estratos lusobrasileños. Un punto hay que decirlo entero, porque es delicado: «hijo del boto» es fórmula realmente en uso para los niños de padre no declarado, y es el dato más sólido de la entrada; investigadores paraenses y la magistratura de Pará documentan, sin embargo, que la misma fórmula ha servido para encubrir violaciones e incestos. Esos mismos investigadores advierten de que reducir el mito a encubrimiento de abusos es un error: la narrativa pertenece a una cosmología en la que humanos, animales y plantas comparten una esencia, y preexiste a ese uso. Dato, uso y origen han de mantenerse en tres líneas distintas.
El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.