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B — parcialmente documentado

La Xtabay

México
Yucatán: la relación que la atestigua se escribe en Mérida en 1861; la figura es de los pueblos de la península, y asoma fuera de Yucatán solo entre los lacandones de Chiapas

La Xtabay — la mujer que se peina junto a una ceiba, en Yucatán: quien logra abrazarla se encuentra estrechando un haz de espinas, y sale de ello con desmayos y fiebres.

Una ceiba de noche en Yucatán, con las espinas cónicas en el tronco: una mujer vista de espaldas se peina el cabello largo junto al árbol, y un hombre se acerca por la derecha con un farol. Ninguna flor, ninguna cuerda, ninguna figura colgada.
Variantes y nombres
Xtabay en la relación de 1861; X-tabai en Brinton y en Redfield, Xtabai en Basauri, Xtáabay en los estudios recientes. No fijo una grafía canónica: el Diccionario Maya Cordemex, que es el instrumento que lo decidiría, no lo he abierto, y las formas de arriba son todas de fuentes que he leído. En la misma relación de 1861 aparece también el nombre de la planta con la que se peina, xache xtabay, que es otra palabra y otra planta
Qué se cuenta
Una mujer vestida de mestiza, que se peina el cabello, y que aparece «en los parajes más aislados de un pueblo». Quien la sigue la pierde; quien logra abrazarla se encuentra estrechando un haz de espinas, y sale de ello con desmayos y fiebres. Sale de noche y está junto a una ceiba, el árbol ya'ax che': puede presentarse como mujer, como serpiente o como el árbol mismo, y en las recopilaciones se dice que habita el tronco hueco de las ceibas viejas.
Para qué servíalectura del autor
Da un nombre y una cura a un síndrome. La herida no está, pero la fiebre sí, y el encuentro con la Xtabay es el idioma con que se dice mal viento: la terapia que sigue se practica y está descrita — se acude a un hmeen, se hacen siete o trece santiguaciones, se hace el rito de cambio k'eex. Además interdice el monte de noche y, con la ceiba, ata el miedo a un objeto preciso del paisaje, no a un espacio vago.
Dónde está atestiguado
Santiago Méndez, «The Maya Indians of Yucatan in 1861», en Reports on the Maya Indians of Yucatan, ed. Marshall H. Saville, Indian Notes and Monographs IX, 3, Nueva York, Museum of the American Indian / Heye Foundation, 1921, pp. 171-172, y el glosario en las pp. 219-220. Es la primera atestiguación, y llega antes que Brinton: «They also believe in the existence of the “Xtabay,” the “Huahuapach,” and the “Xbolontharoch bokolhahoch.”» La cadena hay que declararla entera, porque las fechas son tres y no una: el texto está fechado en Mérida, 24 de octubre de 1861; la primera impresión es española, en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 2.ª época, II, México 1870, pp. 374-387, y esa no la he abierto; la edición que he leído es la traducción inglesa de 1921.

Para la etnografía reciente y las contramedidas: Berenice Araceli Granados Vázquez, Seres del mal viento. El mundo sobrenatural en las tradiciones orales mayas, repositorio LANMO-UNAM — el volumen no declara editorial ni año, y la paginación hay que volver a verificarla en el original. Félix Báez-Jorge, «La corte de X-tabai. El erotismo numinoso y la demonología sincrética en Mesoamérica», L'Uomo VI n.s., 1/2, 1993, pp. 8-28, que recoge a Villa Rojas, Thompson y Rosado Vega. Para la planta: José Luis Tapia Muñoz, «La familia Convolvulaceae en la Península de Yucatán», Desde el Herbario CICY 3, 30 de junio de 2011, p. 55.
Atención
Cuatro cosas circulan como antiguas y no lo son, o no resultan tales de nada que yo haya abierto.

La flor. Se lee por todas partes que la Xtabay nace del xtabentun. En la fuente de 1861 la planta asociada a la figura es otra: es el xache xtabay, y sirve de peine. El motivo de la flor sobre la tumba pertenece a una versión mucho más tardía. El xtabentun existe, es Turbina corymbosa, es de verdad psicoactivo y da nombre a un licor: pero eso es un hecho botánico, y como anclaje etnográfico no está documentado antes de finales del siglo XX.

La pareja Xtabay y Utz-Colel. Se da por tradición oral antigua y por sustancia del mito. Báez-Jorge la atribuye a Ermilo Abreu Gómez, 1961, y la califica como «una versión diferente» sobre el origen de la figura — es decir una variante, no el fondo. La prueba aguas arriba es clara: en Méndez 1861 no hay Xkeban, no hay Utz-Colel, no hay flor sobre la tumba. Queda por descartar Mediz Bolio 1922, que no he abierto; mientras no se abra, la pareja no debe presentarse como antigua.

La Xtabay y la diosa Ixtab. Aquí la divulgación hay que corregirla en dos direcciones, no en una. Existe un argumento filológico serio — táab vale «cordón, lazo», y Barrera Vásquez liga Ixtáab a la caza con lazo — pero: Báez-Jorge dedica veinte páginas a esta misma figura y no nombra a Ixtab ni una sola vez; ninguna fuente colonial abierta liga la seductora a Ixtab, y en el volumen de 1921, que imprime también a Sánchez de Aguilar (1639) y a Hernández (1545), la Xtabay no está en ninguno de los dos; y la identificación de la figura ahorcada del Códice de Dresde con Ix Tab no está fechada ni atribuida a un primer autor. No se sostiene la continuidad colonial; y «quién lo hizo primero» queda sin respuesta.

El significado del nombre. Se lee «la del cordón», o «la de la ahorcada». El glosario de 1921 da otra etimología: x-, prefijo femenino, más tabal, «engañar» — la que engaña. Las dos propuestas compiten y el atlas no elige: las declara.

El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.

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