La Llorona
México
Ciudad de México y Altiplano central, con difusión en todo el mundo hispanohablante
La Llorona — una mujer vestida de blanco que de noche, a lo largo de los canales y de los ríos, llora a sus hijos y llama: «Ay, mis hijos».

- Variantes y nombres
- La Llorona, «la que llora». Figuras afines en otros lugares: la Sayona en Venezuela, la Cegua en Centroamérica. Los nombres en náhuatl que se le atribuyen — Cihuacóatl «mujer-serpiente», Tonantzin «nuestra venerada madre», Chocacihuatl «mujer que llora» — son atribuciones retrospectivas: ninguna fuente colonial llama Llorona a una entidad nahua
- Qué se cuenta
- Una mujer vestida de blanco que de noche, a lo largo de los canales y de los ríos, llora a sus hijos y llama: «Ay, mis hijos». En la forma hoy canónica los ha ahogado ella, por celos o por desesperación, y está condenada a buscarlos para siempre; quien la encuentra y le responde muere, o se vuelve loco. En la forma más antigua documentada, sin embargo, no hay infanticidio: en el soneto de 1849 es el fantasma de una mujer asesinada por el marido, que vaga de noche envuelta en el manto.
- Para qué servíalectura del autor
- En la lectura corriente sirve para controlar la movilidad nocturna de las mujeres y para mantener a los niños lejos del agua. La lectura chicana del último medio siglo — Anzaldúa, Cisneros — la invierte en figura de luto y de resistencia. Ambas son interpretaciones: la primera funcionalista, la segunda política, y ninguna de las dos está documentada por las fuentes.
- Dónde está atestiguado
- La primera referencia literaria es el soneto «La Llorona» de Manuel Carpio, 1849; el primer tratamiento narrativo extenso es José María Marroquí, La Llorona. Cuento histórico mexicano, México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1887; la ambientación virreinal en la Ciudad de México la canoniza Luis González Obregón, México Viejo, 1900, y Las calles de México, 1922, que sin embargo retrodata sin citar documentos de archivo. Un análogo ibérico anterior a la forma mexicana madura es «El Pozo de La Llorona» de José María León y Domínguez, Cádiz 1866.
- Atención
- El grado B es la consecuencia de una sola cosa: el registro es tardío y literario, y el anclaje colonial no existe. El nudo es el sexto presagio de la conquista en el libro XII del Códice florentino de Bernardino de Sahagún, que todos citan como prueba del origen azteca. El texto náhuatl dice solamente que «muchas veces se oía a una mujer ir llorando y gritando, de noche gritaba fuerte: hijitos míos, ya tenemos que irnos». No nombra a Cihuacóatl y no nombra a Tonantzin. Que Cihuacóatl grite de noche está escrito en otro lugar, en otros dos libros de la misma obra. La soldadura entre los dos pasajes, y luego entre el compuesto y una leyenda del siglo XIX, es una operación de lector moderno: ninguna fuente colonial la realiza. Hay que añadir que los ocho presagios son considerados por los estudiosos una construcción retrospectiva posterior a la conquista, no profecías registradas antes de 1519.
El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.