Manananggal
Filipinas
Áreas de lengua tagala del Luzón central y meridional, de donde viene el nombre; Visayas occidentales, isla de Panay, con la provincia de Capiz como epicentro de la fama
Manananggal — el tipo de aswang que de noche se desprende a la altura de la cintura y se va volando con el medio cuerpo, dejando las piernas donde las ha posado

- Variantes y nombres
- manananggal; en las fuentes del siglo XIX también mananangal; forma tagala más antigua magtatangal; en bisaya tanggal. Es un nombre de agente construido sobre la raíz tanggal: diksiyonaryo.ph lo descompone en mang+ta+tanggal y glosa tanggál «pag-aalis o pagkaka-alis sa pagkakadikit o pagkakakabit», el desprendimiento de lo que estaba pegado, señalando la raíz como común a bikol, hiligaynon, kapampangan, tagalo y waray.
La etimología es ya del siglo XVIII. El Vocabulario de Domingo de los Santos explica que el magtatangal se llama así «porque es metáf. de Tangal que es desencajar; y el tal desencaja la mitad del cuerpo»: desencajar, desarticular. Blumentritt en 1895 registra Mananangal como «sinónimo de Magtatangal», y en la entrada Tanggal da el mismo nombre entre los bisayas, para «hechiceros que vagaban por la noche, volando, sin la mitad del cuerpo ó, según otros, sin la cabeza».
La comparación austronesia está documentada y fechada, no es mía: G. A. Wilken en 1884 acerca tangal al malayo tanggal, «uittrekken, uithalen iets, dat in iets anders besloten is»; Blumentritt deriva de la misma raíz el malayo penanggalan, el macasarés popokang mananggala y el minangkabau palasik panangga. Sinónimos regionales recogidos por Maximo Ramos: abat (waray), boroka (ilocano, del español bruja), mangalok (cuyonon), aswang na lupad (bikol), naguneg (ilocano), laman luob (tagalo), kasudlan (visaya occidental). - Qué se cuenta
- No es una especie: es un tipo dentro de la categoría aswang, y así la clasifican tanto el diccionario filipino en red diksiyonaryo.ph — «aswang na may kakayahang hatiin ang katawan», aswang capaz de dividirse el cuerpo — como la literatura folclórica del siglo XX.
La descripción más circunstanciada que he podido leer es la de Herminia Meñez, citada por extenso por Hope Sabanpan-Yu: de día es una mujer hermosa, de pelo largo y tez clara; de noche abandona el tronco inferior escondiéndolo bajo las sábanas, en un armario o en un bananal, se unta las axilas con un aceite que le transforma los brazos en alas, se posa en el tejado y mete una lengua tubular entre las tejas de palma para extraer las vísceras del durmiente por la boca, por las fosas nasales, por las orejas, por el ano, por el ombligo o por los genitales. Tiene como objetivo a tuberculosos y mujeres embarazadas. Antes del alba debe reunirse con el tronco.
Aquí está la contramedida, y da la vuelta al repertorio europeo: no se actúa sobre el cuerpo que vuela, se actúa sobre la pieza dejada en el suelo. Ceniza, sal, vinagre, zumo de limón, ajo, jengibre, pimienta restregados sobre el muñón impiden la reunión. - Para qué servíalectura del autor
- La acusación tiene una dirección. Como la contramedida es el medio cuerpo abandonado, el relato proporciona un protocolo que parece verificable, y en las recopilaciones folclóricas la sospecha cae sobre una persona conocida: en la leyenda «The Witch of Tawas», publicada por Damiana Eugenio, es una vieja de pelo gris de unos setenta años a la que nadie conoce en el pueblo porque de día no se deja ver. Esta lectura es interpretación mía y de los estudios que cito, no un dato.
Documentado está, en cambio, el uso del nombre como estigma colectivo: el artículo de Glenn Baes sobre el «fenómeno aswang» de Capiz lo trata como un problema pastoral que «deshumaniza inmerecidamente» a los capisnon, y en 1992 en Tondo circulaba entre los habitantes una lectura política, por la cual «manananggal» era el apodo de los políticos en campaña electoral. - Dónde está atestiguado
- 1589. Juan de Plasencia, Costumbres de los Tagalos, Manila, 21 de octubre: en la lista de los operadores mágicos el séptimo es el magtatangal, que «se mostraba de noche a muchas personas sin la cabeza y sin las vísceras», llevándola consigo y volviéndola a poner en el cuerpo por la mañana, «en Catanduanes»; el octavo es el osuang, «equivalente a hechicero», que volaba y comía carne humana, «entre las islas Visayas; entre los tagalos estos no existían». Leído en la traducción de Blair y Robertson, The Philippine Islands, vol. 7, pp. 193-194.
1703. Domingo de los Santos, Vocabulario de la lengua Tagala, Tayabas: «Magtatangal: dicen que vuela y come carne humana; pero cuando alza el vuelo no lleva más de medio cuerpo». Es el texto fechado más antiguo en el que la raíz y el medio cuerpo están juntos; lo he leído en las reimpresiones de 1794, p. 226, y de 1835.
1738. Juan Francisco de San Antonio, Chronicas, pp. 156-157, repite la lista de Plasencia y vuelve a la cabeza sin vísceras; en inglés en Blair y Robertson, vol. 40, pp. 344-346, donde en la p. 342 el ave tictic guía al osuang a la casa donde se está dando a luz.
1860. Noceda y Sanlúcar, Vocabulario de la lengua tagala, Manila, p. 453: «Brujo que vuela dexando medio cuerpo, magtatangal, manananggal». Es la atestiguación fechada más antigua de la palabra moderna que yo haya encontrado.
1895. Fernando Blumentritt, Diccionario mitológico de Filipinas, en W. E. Retana, Archivo del Bibliófilo Filipino, II, Madrid 1896, pp. 335-454: entradas Asuang, Magtatangal, Mananangal, Osuang, Tanggal. Once años antes G. A. Wilken había ya acercado tangal al malayo tanggal.
1933. Eulogio B. Rodriguez en The Historical Review 5/1, p. 15, recogido en la Encyclopedia of the Philippines, 1936: la primera descripción fechada en inglés, ya con medio cuerpo y ceniza.
Después Maximo D. Ramos, 1971; Herminia Meñez, Ateneo, 1996; y los artículos filipinos de acceso abierto de Hope Sabanpan-Yu, Glenn Baes y Jay Jomar Quintos. - Atención
- Grado A, y digo sobre qué se apoya. He leído en texto íntegro a Plasencia en la versión de Blair y Robertson, el Diccionario de Blumentritt de 1895 por entero, la página 453 del Noceda-Sanlúcar de 1860 en dos digitalizaciones independientes, y tres artículos filipinos de acceso abierto. He buscado «manananggal» en 53 de los 55 volúmenes de Blair y Robertson — me han faltado el 9 y el 37 — y no aparece nunca: la palabra moderna no está en las relaciones coloniales, ni en Loarca 1582 ni en Chirino 1604, que en esas páginas habla de las catalonas de Taytay y no de medios cuerpos. De Maximo Ramos he visto extractos con número de página, no los volúmenes; de Domingo de los Santos no la primera edición de 1703 sino las reimpresiones; a Meñez la cito a través de Yu.
No se sostiene el mito precolonial puro. El nombre moderno aparece en 1860; la figura, bajo el nombre magtatangal, en 1589, ya dentro de un aparato misionero que separaba tagalos y visayas y que registraba al osuang como cosa visaya.
No se sostiene la identificación lisa entre el magtatangal colonial y la manananggal moderna. Plasencia en 1589 y San Antonio en 1738 describen un cuerpo dejado sin cabeza y vísceras, es decir, la forma del penanggalan malayo; el medio cuerpo aparece en el vocabulario de 1703. La contradicción estaba ya registrada: Blumentritt en 1895 anota que «Bowring dice el contrario», y Zaide en 1939 escribía todavía «cabeza».
No se sostiene el vampiro europeo: persona viva, no un revenante, un muerto que vuelve; ninguna tumba, ningún contagio; no se mata con una estaca sino salando las piernas que ha dejado en el suelo.
Queda no documentado el punto que más me interesaba: no he encontrado un solo caso fechado de violencia física contra una persona acusada.
El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.