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A — documentado

Vodník

República Checa
Bohemia y Moravia; el motivo se extiende a la Lusacia soraba y a Eslovaquia

Vodník — un hombrecillo de baja estatura, verde en la ropa y a menudo en el pelo, de cuyo faldón izquierdo de la chaqueta gotea agua continuamente.

Grabado nocturno: un hombre verde de pies desnudos está sentado entre las ramas de un sauce sobre un estanque y cose, con un par de botas rojas dejadas a su lado; en la orilla opuesta, sobre una pasarela de madera, una mujer lava la ropa. Luna llena y pueblo a lo lejos.
Variantes y nombres
checo vodník, vodní muž; y sobre todo hastrman, préstamo del alemán Wassermann y forma popularísima. Variantes dialectales: hastrmák, hasrman en Silesia; vasrman, vastrman, vasermůn en Moravia. Epítetos: zelený pidimužík «hombrecillo verde», zelenokabátník «el de la chaqueta verde». Sorabo wódny muž. El polaco topielec es cosa afín pero no idéntica: es el alma de un ahogado, no un demonio del agua.
Qué se cuenta
Un hombrecillo de baja estatura, verde en la ropa y a menudo en el pelo, de cuyo faldón izquierdo de la chaqueta gotea agua continuamente. Habita estanques, ríos y canales de molino. De noche se sienta en el árbol sobre el agua y se cose las botas. Ahoga a quien se acerca, y en particular a quien lo nombra en vano o lo desprecia: la muchacha que declara a la ligera que bailaría de buena gana con el vodník es la víctima típica. De día cuelga sobre el agua cintitas rojas: el niño que las toca acaba dentro. Las almas de los ahogados las tiene en el fondo, bajo ollitas de barro vueltas del revés.
Para qué servíalectura del autor
Es el peligro del agua hecho persona, y con una precisión que los relatos de miedo rara vez tienen: el vodník no agrede en medio del río, agrede en la orilla, en el embarcadero, en el vado, donde la gente va de verdad. Su obra coincide con el mapa de los ahogamientos reales de una sociedad campesina — mujeres que lavan, niños que juegan en la ribera, hombres que cruzan. Y las cintitas rojas colgadas sobre el agua son la formulación popular de un hecho que todo padre conoce: los niños se ahogan porque algo los atrae hacia el borde.
Dónde está atestiguado
Karel Jaromír Erben, Kytice z pověstí národních, Praga 1853: la novena balada de la recopilación se titula Vodník, y en las Poznamenání — las notas eruditas al final del volumen — Erben registra como creencia popular el pelo verde, las botas cosidas de noche en el álamo y las almas guardadas bajo las ollitas, señalando el paralelo lusaciano. Antes aún: Božena Němcová, Vodník, 1844. Etnografía: J. V. Grohmann, Sagenbuch von Böhmen und Mähren, 1863, y Aberglauben und Gebräuche aus Böhmen und Mähren, 1864; Josef Košťál, Vodník v podání lidu českého, en «Český lid» I, 1892; J. F. Urban, O vodníkovi, 1918. Una glosa en checo antiguo de 1418 atestigua ya el término. Estudios modernos: P. Šidák, Vodník v české kultuře, en «Studia mythologica Slavica» 15, 2012, y Mokře chodí v suše, Praha, Academia, 2018; J. Luffer, Katalog českých démonologických pověstí, Academia, 2014.
Atención
Tres precisiones sobre la imagen corriente, que es en buena parte del siglo XX. Las almas están bajo ollitas de barro — hrnečky, pucheritos — y no bajo tazas de porcelana, que no aparecen en ninguna fuente del siglo XIX. El árbol canónico es el álamo: en el verso de Erben el vodník cose sentado en un topol; el sauce, que hoy todos le atribuyen, viene de la acuarela de Josef Lada de 1936, que le dio también la pipa. Y el vínculo con los molinos y los molineros no está documentado en ninguna recopilación checa del siglo XIX entre las consultadas: parece provenir de la literatura infantil de lengua alemana del siglo XX. La cinta en el sombrero, en fin, es un malentendido: las cintitas son el cebo, no el traje.

El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.

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