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A — documentado

El basilisco de San Siro

Liguria · Llanura y Apeninos septentrionales
Génova: el pozo junto a la iglesia de los Ss. Apóstoles, después San Siro, y la lápida en la esquina entre via San Siro y via di Fossatello; la bestia es expulsada hacia el mar

El basilisco de San Siro — la serpiente anidada en el pozo de una iglesia genovesa, que se recoge dentro del cubo y de allí sale disparada: el obispo Siro la llama y la manda al mar, sin duelo y sin lanza.

Un callejón genovés medieval de noche: un pozo de barrio con el cubo recién subido, el obispo de pie a poca distancia con la mano alzada, y la serpiente que sale del cubo y se lanza calle abajo. Ningún duelo, ninguna lanza: un solo farol colgado del muro.
Variantes y nombres dialectales
en las actas hagiográficas más antiguas es serpens, todavía no basilisco; rex serpentium en la tradición de los bestiarios
Qué se cuenta
Una serpiente anidada en el pozo de una iglesia genovesa, cuyo aliento envenena el aire de la ciudad. El obispo Siro la llama fuera y la manda al mar. Lo que hace la escena, y que el texto más antiguo conserva, es doméstico y preciso: la bestia se recoge dentro del cubo — in situlam… se conglomeravit — y de allí emicuit serpens, sale disparada. No hay duelo ni lanza: hay un pozo, un cubo y una orden.
Para qué servíalectura del autor
Explicar el aire malo de una ciudad apretada entre el mar y la colina, y al mismo tiempo fundar la autoridad del obispo sobre el lugar. Es un milagro urbano, no salvaje: el monstruo no está en una cueva sino en un pozo de barrio, donde la gente va a por agua. El pozo está documentado en el tejido medieval y se cierra hacia mediados del siglo XVI; la memoria queda pegada a la piedra, en una lápida de finales del siglo XIV que señala el punto.
Dónde está atestiguado
Valeria Polonio, «Identità ecclesiastica, identità comunale: la memoria a Genova», en Alle origini del comune di Genova, «Atti della Società Ligure di Storia Patria», n.s. XLII (CXVI), fasc. I, Génova 2002, el basilisco en la p. 453: el milagro está ya en la Vita Sancti Syri, que los bolandistas datan a mediados del siglo XI, pero de la que sobrevive una redacción anterior en un códice vaticano de origen bobbiense, probablemente de la segunda mitad del siglo IX; Polonio cita el latín del pasaje. Reescritura de Jacobo de la Vorágine, 1293. Valentina Borniotto, «“Rex serpentium”: il basilisco in arte tra storia naturale, mito e fede», «Studi di storia delle arti» 11, 2012, pp. 23-47: el pozo «situado junto a la iglesia de los Ss. Apóstoles» documentado a lo largo de toda la edad media y cerrado hacia mediados del siglo XVI, la lápida de finales del siglo XIV en via di Fossatello, el fresco de Carlone en San Siro (h. 1652) y el de C. G. Ratti en Nervi (1788-1790). Paolo Giardelli, «Tradizioni popolari in Liguria», en Storia della cultura ligure, ASLSP n.s. XLIV (CXVIII), fasc. II, Génova 2004, pp. 335-337: la lectura calendárica, con Plinio y el nacimiento en la noche de Walpurgis.
Atención
Tres cosas circulan como hechos y no lo son. El basilisco como alegoría del arrianismo, con el episodio desplazado al siglo V bajo el obispo Pascasio, es conjetura erudita, y Borniotto la remite a G. Ferretto (1907): es una lectura, no una atestación. La fecha «anno DLXXX» grabada en la lápida es incompatible con la cronología tradicional de Siro, y por tanto no prueba el hecho: es ella misma una pieza de la construcción tardía de la memoria. El «vico del basilisco», el callejón por el que la bestia habría bajado al mar, Borniotto lo da como tradición y no como topónimo documentado: antes de afirmarlo habría que buscarlo en las fuentes catastrales. En cuanto al nacimiento en la noche de Walpurgis y al nexo con la Canícula, son la lectura de Giardelli, de matriz de bestiario y erudita: no la he encontrado en ninguna recopilación oral ligur, y aquí la mantengo separada del resto.

El grado indica cuánto está documentada la entrada, no cuánto interesa. Cómo se asignan los grados.

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