Klabautermann
Alemania
Costas alemanas del Mar del Norte y del Báltico: Pomerania y Rügen (Temme, 1840), Schleswig-Holstein (Müllenhoff, 1845)
Klabautermann — el espíritu invisible de la nave, en el folclore de las costas alemanas, que martillea el tablazón de noche para avisar al carpintero y abandona el buque destinado a perderse.

- Variantes y nombres
- Klabautermann, Klabotermann (Heine, 1826), Klabatermann (Temme, 1840), Kalfater, Klabautermännchen
- Qué se cuenta
- El espíritu de la nave, invisible, que habita la bodega y se hace oír martilleando el tablazón de noche. El primero en escribir de él es Heinrich Heine, en la tercera parte de la Nordsee (1826), refiriendo lo que le decían los marineros: «der gute, unsichtbare Schutzpatron der Schiffe, der da verhütet, daß den treuen und ordentlichen Schiffern Unglück begegne» — y «oft hämmere der Klabotermann auch außen am Schiffe, und das gelte dann dem Zimmermanne», es decir un aviso al carpintero. En las recopilaciones de Pomerania y Rügen (Temme, 1840) nace del alma de un niño no bautizado sepultado bajo un árbol cuya madera acabó en el casco, y abandona la nave que está a punto de perderse; de ahí la creencia, viva durante todo el siglo XIX, de que verlo es mala señal.
- Para qué servíalectura del autor
- El duende doméstico trasladado a una casa que flota: protege a quien trabaja bien y da los golpes donde la madera cede, es decir hace, en forma de espíritu, el oficio del calafate. Su figura oscila entre dos polos que las fuentes mantienen juntos sin contradicción: protector mientras la nave está sana, presagio cuando la deja. Es la única criatura del folclore alemán que haya nacido impresa en el Romanticismo y haya vuelto después a la tradición oral de los puertos.
- Dónde está atestiguado
- Heinrich Heine, Reisebilder II, Die Nordsee, tercera parte, 1826. J. D. H. Temme, Die Volkssagen von Pommern und Rügen, Berlin, 1840, n. 253 «Der Kalfater oder Klabatermann», p. 300. Karl Müllenhoff, Sagen, Märchen und Lieder der Herzogthümer Schleswig, Holstein und Lauenburg, Kiel, 1845, n. 500 «Das Klabautermännchen». E. F. Ellett, «Traditions and Superstitions», American Whig Review, III, enero de 1846, p. 108. Grimm, Deutsches Wörterbuch, vol. V (1866), cols. 887-888, s.v. klabastern. Reinhard J. Buss, The Klabautermann of the Northern Seas, University of California Press, Folklore Studies 25, 1973. Étimo: Pfeifer, DWDS («Klabotermann 1826, Klabautermann 1828»).
- Atención
- No hay nada impreso antes de 1826: la tesis de que la creencia esté atestiguada «desde los años setenta del siglo XVIII» es una deducción de los relatos de los marineros de Heine, no un documento. El pasaje de Heine se sitúa a menudo en las Memorias del señor von Schnabelewopski (1834), que hablan del Holandés errante: el Klabotermann está en cambio en la Nordsee. La etimología está abierta: del verbo klabastern, hacer ruido (Grimm), o del Kalfater, el calafate (Kluge; preferida por Pfeifer); la remisión al neerlandés kabouter se atribuye a Grimm sin comprobación. Las conclusiones de Buss se citan aquí de reseñas y no del libro. El Klabautermann de Andersen, de los piratas de los cómics y de Käpt’n Blaubär no ha sido verificado; lo que se encuentra es el pseudónimo del poeta Klabund, declarado compuesto de Klabautermann y Vagabund.
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