Pishtaco
Perú
Andes peruanos, con epicentro documental en Huamanga, Ayacucho; formas paralelas en el altiplano boliviano
Pishtaco — un forastero que agrede al indígena solo, de noche o en un camino aislado, lo aturde con un polvo o un olor, lo cuelga cabeza abajo y le extrae la grasa.

- Variantes y nombres
- quechua centro-septentrional pishtaco, de pishtay «degollar, carnear»; quechua meridional ñakaq o nakaq, de nak'ay, «el que carnea»; aimara kharisiri y lik'ichiri, este último de lik'i, grasa: «el que extrae la grasa»; en español degollador. El núcleo semántico es en todas partes técnico y de matarife, no demoniaco
- Qué se cuenta
- Un forastero que agrede al indígena solo, de noche o en un camino aislado, lo aturde con un polvo o un olor, lo cuelga cabeza abajo y le extrae la grasa. La víctima a veces vuelve a casa y muere semanas después, consumiéndose: en la fisiología andina la grasa es fuerza vital. Quién sea el pishtaco cambia con las épocas — en los relatos coloniales un blanco barbudo, a menudo un fraile; luego un mestizo, un ingeniero, un gringo, un militar. Y cambia también el uso de la grasa, que es la parte más instructiva: medicina para una enfermedad europea en el siglo XVI; fundición de las campanas y abrillantado de las estatuas de los santos en el XVIII; jabones y ungüentos en el XIX; lubricante para armas y maquinaria; carburante para motores a reacción en los años cincuenta y sesenta; pago de la deuda externa en los años ochenta; exportación a los laboratorios cosméticos europeos en 2009. La lista es un índice cronológico de las tecnologías percibidas como externas.
- Para qué servíalectura del autor
- La hipótesis predominante en antropología es que el relato es un modelo indígena de la extracción: hace visible una relación en la que la sustancia vital de los cuerpos andinos se extrae y se valoriza en otra parte — el trabajo en la mita, los minerales, el capital. A esta se añade la dimensión racial y sexual, el blanco que dispone del cuerpo indio. Función secundaria, más sólida: un código de alarma que se activa cuando entra un actor externo no descifrable — una misión, un prospector, una organización humanitaria, el ejército.
- Dónde está atestiguado
- La mención más antigua conocida está en Cristóbal de Molina «el Cuzqueño», Relación de las fábulas y ritos de los Incas, hacia 1574-1575, en el pasaje sobre el Taki Onqoy, el movimiento de rechazo anticolonial surgido hacia 1564 en Huamanga: Molina registra que los indios creían que los españoles habían sido enviados a recoger unto de indio para curar una enfermedad para la que en España no había remedio, y que por eso huían de los religiosos. Confirmación independiente en Antonio de Herrera y Tordesillas, Historia general, 1601; el término ñakaq está atestiguado en 1723, ya asociado al clero. Estudios: Efraín Morote Best, El degollador (Nakaq), Cusco 1951-52, primera monografía; Juan Ansión (ed.), Pishtacos: de verdugos a sacaojos, Lima 1989; Nathan Wachtel, Dieux et vampires, Seuil 1992; Mary Weismantel, Cholas and Pishtacos, University of Chicago Press, 2001.
- Atención
- El punto que hace esta entrada distinta de casi todas las demás del atlas: no es un residuo prehispánico. No existe atestiguación anterior a la Conquista, y la primera nace ya dentro de un movimiento político. No es un mito inca, no es una divinidad, y no es un vampiro — toma grasa, no sangre. Tampoco es siempre blanco: las versiones recientes incluyen mestizos, policías, peruanos. Y los sacaojos no son un sinónimo: son la variante urbana de 1988, cuando en Lima se dijo que médicos extranjeros raptaban niños en las barriadas para exportar sus córneas, las escuelas se vaciaron y algunos jóvenes turistas tomados por sacaojos escaparon por poco del linchamiento. Hay que decir también que casi todo etnógrafo andino ha sido, antes o después, identificado como ñakaq, y que algunos han sido atados y amenazados de muerte. Que la masacre de Uchuraccay del 26 de enero de 1983, en la que ocho periodistas fueron asesinados por los comuneros, fuera desencadenada también por una identificación de los forasteros como pishtacos es hipótesis discutida en la literatura, no un hecho establecido.
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