Tarasca
Francia
Tarascón, en la orilla izquierda del Ródano (Bocas del Ródano), baja Provenza
Tarasca — un monstruo anfibio anidado en una selva en la orilla del Ródano, que devoraba a los transeúntes y hundía las barcas.

- Variantes y nombres
- provenzal la Tarasca, francés la Tarasque; la fiesta es la Fête de la Tarasque
- Qué se cuenta
- Un monstruo anfibio anidado en una selva en la orilla del Ródano, que devoraba a los transeúntes y hundía las barcas. En la versión más antigua es hijo del Leviatán y del Bonnacon de Galacia, medio pez, con crin equina, el lomo cortante como una hoja de hacha y una cola compuesta de ciento ochenta y cinco víboras; en la reescritura que lo ha hecho célebre tiene seis patas y el caparazón de una tortuga. Santa Marta, llegada de Palestina, lo encuentra mientras está devorando a un hombre, lo asperja con agua bendita, le muestra la cruz y lo ata con su propio cinturón. En ese punto el monstruo se deja conducir manso a la ciudad — y es la población, no la santa, la que lo mata. Desde entonces la ciudad lleva su nombre, y cada año una gran efigie articulada es llevada por las calles.
- Para qué servíalectura del autor
- Es el rito con el que una ciudad se cuenta su propia fundación y la pone en escena cada año. El dragón procesional — que en Europa tiene muchas hermanas, de España a Flandes — permite hacer desfilar juntos el caos domado y la comunidad que lo domina, con la Iglesia para garantizar la victoria y los jóvenes de la ciudad para manejar el monstruo. El hecho de que en la leyenda sea la población la que remata a la bestia, y no la santa, no es un detalle: la ciudad reivindica su propia parte en su propio mito.
- Dónde está atestiguado
- La redacción más antigua es la Vita sanctae Marthae del Pseudo-Marcilia, datable entre 1174 y 1210 aproximadamente; la versión que ha dado la vuelta a Europa es la abreviada de la Legenda aurea de Iacopo da Varazze, hacia 1260. Un dragón procesional ya se menciona en una deliberación municipal de Tarascón de 1465. Estudio etnográfico de referencia: Louis Dumont, La Tarasque. Essai de description d'un fait local d'un point de vue ethnographique, Gallimard, 1951; sobre la relación entre el rey Renato y la fiesta, Noël Coulet, 1991. La fiesta es hoy componente del elemento multinacional sobre los gigantes y dragones procesionales, proclamado Obra Maestra del patrimonio oral e inmaterial en 2005 e incorporado a la Lista representativa de la UNESCO en 2008.
- Atención
- Grado A para el núcleo documental, que es de primer orden: manuscritos hagiográficos con edición crítica, deliberaciones municipales del siglo XV, una monografía etnográfica académica. Las cosas por corregir están casi todas en la vulgata turística. La primera atestiguación no es la Legenda aurea sino el Pseudo-Marcilia, de casi un siglo más antiguo. Santa Marta no mata a la Tarasca: la doma. La fecha del 14 de abril de 1474 como fundación de la fiesta por voluntad del rey Renato es una reconstrucción del siglo XIX, juzgada sin fundamento por Noël Coulet en 1991, y un dragón procesional está documentado ya en 1465. La fiesta no es ininterrumpida desde el siglo XV: ha sido suprimida, reanudada y reinventada varias veces, y la configuración actual se remonta a 1946. El nombre de la ciudad no viene del monstruo: el topónimo es antiguo y prelatino, y es la leyenda la que nació del nombre, no lo contrario. Por último la llamada «Tarasca de Noves», escultura celtoligur de un monstruo antropófago hallada en 1849 y conservada en Aviñón, no tiene ninguna relación documentada con la Tarasca de Tarascón: el nombre se lo dieron los eruditos del siglo XIX, y desde entonces proporciona a la tesis del culto pagano continuo una prueba material que prueba otra cosa.
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